Domino 18 de abril de 2021 – IIIº Domingo de Pascua – Jesús resucitado, está vivo

  1. Hech. 3,13-15.17-19. Matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos.
  2. I Jn. 2,1-6. Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo.
  3. Lc. 24,35-48. Estaba escrito: El Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos

Hoja litúrgica

Acompañamos la debilidad

Reflexión:

  • Para conjurar el fantasma y la amenaza de la soledad, la persona necesita fuertes dosis de acompañamiento. Efectivamente, sin amparo, sin acogida, sin compañía, el camino humano se hace penoso, por no decir imposible. Acompañar es una cualidad “divina”, porque eso es, justamente, lo que el Padre hace con nosotros/as. 
  • El acompañamiento es una realidad que está en alza en las modernas terapias sociales. Hay acompañantes para los ámbitos de salud mental, de prisiones, de personas mayores. Existen, sobre todo, muchas variantes de esta figura en el campo de la infancia y la adolescencia, porque estas son edades donde el acompañamiento es decisivo. 
  • Un primer signo de la identidad del resucitado son las llagas “en las manos y los pies”, la debilidad histórica que el resucitado asume. La historia débil conecta totalmente con el dinamismo de la resurrección. Un segundo signo, el de “comer con ellos”, indica que el resucitado no se desentiende para nada de la existencia humana, sino que está presente en el camino de la historia. El discipulado, apoyándose en la Escritura, ve que esta vida, por pobre que se quiera, está acompañada, tiene sentido, tiene valor, está llamada a la plenitud. De esto ha de ser testigo quien se adhiere al Viviente. 
  • Joan Chittister, benedictina norteamericana, dice que el seguidor de Jesús ha de vivir como él vivió. Así es, no se puede acompañar si no se “toca”, si no se hace en la corta distancia de la sintonía y del abrazo. Habrá que acompañar liberando, sacando de la zanja, no cargando de más sentido de culpa y de más dolor a quien se debate en su problema y su situación dura. Cuestionar lo incuestionable es necesario para acompañar, sobre todo a quien roza o colisiona con la norma establecida, con el sistema. Y, finalmente, para acompañar habrá que relacionarse con todo colectivo débil, porque ellos son quienes tienen más derecho a una vida acompañada. 
  • Un buen propósito “pascual” sería proponernos acompañar y dejarnos acompañar por quienes nos rodean, porque si no tenemos experiencia de ser acompañados/as, difícilmente podremos acompañar. Una vida acompañada se parece a la relación que Jesús resucitado mantiene con nosotros.