Miércoles 17 de febrero de 2021 – Miércoles de ceniza – Vivir en profundidad

Estrenamos un tiempo terapéutico. “No vemos las cosas como son, sino como somos nosotros”. (Confucio) A mediados de la Cuaresma del año pasado, (compartida con toda la humanidad), nos sorprendió una emergencia sanitaria y social. Ahora se han vuelto cotidianas palabras difíciles de vivir y pronunciar, como “estar en cuarentena”, “confinamiento”, “medidas sanitarias…” y hemos tenido que aprender a vivir juntos, una pandemia con consecuencias dolorosas. Hemos comprobado que “ponerse en cuarentena” es ponerse en un proceso de curación y recuperación para superar un proceso vírico, que daña el cuerpo propio y se propaga al cuerpo de los demás.

Domingo 14 de febrero de 2021 – VIº del T.O. – Si quieres puedes limpiarme

Al inicio de su evangelio, Marcos presenta a Jesús curando enfermos, liberando a poseídos y purificando a leprosos. Los especialistas llaman a esta sección «la primavera de Galilea». Uno de los relatos más significativos es «la purificación del leproso» (Mc 1, 40-45) pues Jesús no sólo lo cura de la lepra, sino de todo lo que ella representaba. El texto no habla de curación, sino de «purificación» e insiste en el deseo de Jesús de verlo integrado en la convivencia.

Domingo 31 de enero de 2021 – IVº de T.O. – ¿Qué es esto?

Se llevaron una sorpresa. «Estupor» es eso que te sucede cuando lo que ves y oyes no te lo acabas de creer. El evangelista Marcos recoge la reacción de los que le escucharon y le vieron actuar con esta pregunta, que más que pregunta es una exclamación: «¿Qué es esto?». Jesús rompía las fronteras de lo conocido y de lo acostumbrado, de lo que aquella gente había visto y oído a los maestros de la religión oficial. Los maestros explicaban la ley; en cambio, Jesús les hablaba de un Padre misericordioso y de su presencia salvadora en los corazones. Los maestros de la ley no se salían de la letra de la ley. En cambio, Jesús les hablaba de la vida y ponía su vida en lo que decía. Era «una enseñanza nueva expuesta con autoridad».

Domingo 17 de enero de 2021 – II del T.O. – Dejarse preguntar

Venid y lo veréis. ¿Esto que vivo yo es fe?, ¿cómo se hace uno más creyente?, ¿qué pasos hay que dar? Son preguntas que escucho con frecuencia a personas que desean hacer un recorrido interior hacia Jesucristo, pero no saben qué camino seguir. Cada uno ha de escuchar su propia llamada, pero a todos nos puede hacer bien recordar cosas esenciales.

Domingo 10 de enero de 2021 – Bautismo del señor – Tú eres mi Hijo amado

No pocos cristianos practicantes entienden su fe solo como una «obligación». Hay un conjunto de creencias que se «deben» aceptar, aunque uno no conozca su contenido ni sepa el interés que pueden tener para su vida; hay también un código de leyes que se «debe» observar, aunque uno no entienda bien tanta exigencia de Dios; hay, por último, unas prácticas religiosas que se «deben» cumplir, aunque sea de manera rutinaria.

Domingo 3 de enero de 2021 – II de Navidad – La PALABRA es la clave

En un proceso tan inmenso en el tiempo (13.800 millones de años), como en su complejidad, la materia ha llegado a tomar conciencia del entorno y de sí misma en este ser que somos los humanos y que nos ha conducido a esta maravilla mental de conocer, admirar, preguntar, buscar y sentir. Lo mismo nos despierta la atracción por la belleza como nos provoca angustia al ser conscientes de no poder realizar nuestros anhelos. La mayor angustia es la experiencia de vernos retornar a las dimensiones iniciales del humus del que estamos hechos.

Domingo 1 de enero de 2021 – Santa María, madre de Dios – El rostro de Dios es Jesús

La grandeza de María es ser portadora en su seno de la vida más grande que la humanidad podía esperar: Dios mismo hecho carne en Jesús. Cuando los pastores llegaron hasta Belén y relataron lo que se les había contado de ese niño que acababa de nacer la única reacción de María es la de la contemplación y meditación de todo lo que estaba aconteciendo. Claro que María se alegraría por el nacimiento de su Hijo, pero María es sencilla, calla, medita, conserva todo lo que está viviendo. Sabe que responde a un plan de Dios que le supera, por eso solo le toca confiar, tener fe.