Viernes 25 de diciembre de 2020 – Natividad del Señor – Navidad. Vienes a los tuyos

A veces infravaloramos el poder que tienen las palabras, pero estas encierran una inmensa capacidad para transformar la realidad. Los seres humanos tenemos capacidad de narrar cuanto somos y vivimos. Cuando lo hacemos y nos presentamos ante los otros sin armaduras, podemos acoger una sanación que no encontramos en el silencio que nos lleva al aislamiento, por más que a veces lo hayamos considerado un refugio seguro.

Domingo 20 de diciembre de 2020 – IVº de Adviento – Dios se manifiesta en la debilidad

Estamos acabando el año de la debilidad, del coronavirus. Y, con eso y con todo, se han presentado las Navidades de siempre. Las del turrón y los villancicos, la de las reuniones familiares, las de la lotería y «salud que haya» porque no ha salido nuestro número en el sorteo. Con todo esto es difícil ver un horizonte luminoso para la vida de todas las personas.

Domingo 22 de noviembre de 2020 – Cristo,‌ ‌Rey‌ ‌del‌ ‌universo – Amar al prójimo siempre

Las fuentes no admiten dudas. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

Domingo 13 de septiembre de 2020 – XXIVº del T.O. – Perdonar como Dios perdona

La primera lectura del libro del Eclesiástico y el evangelio concuerdan plenamente en subrayar la relevancia del perdón para la vida del hombre, para la convivencia comunitaria y la armonía social. El punto de partida de ambos textos es que todos somos pecadores y necesitamos perdón, todos tenemos necesidad de que se nos perdonen actitudes y comportamientos, de donde se sigue que tenemos que perdonar. 

Domingo 6 de septiembre de 2020 – XXIIIº del T.O. – Comprometidos con el prójimo

El otro forma parte de mi vida. Nos hemos acostumbrado a ignorar al prójimo y a pensar que nada tiene que ver con nosotros. Incluso hay ocasiones en las que lo tratamos como a un competidor o un rival. Sin embargo, Jesús, en el Evangelio, nos llama a implicarnos con toda persona, especialmente con quienes forman parte de la comunidad cristiana, y no solo en asuntos materiales o ante situaciones de necesidad básica, sino en todas las situaciones de su vida, naturalmente, respetando siempre su libertad.